A Ferida es una escultura monumental situada en Muxía, junto al Santuario da Virxe da Barca, frente al océano Atlántico. Es uno de los monumentos contemporáneos más conocidos de la Costa da Morte y uno de los símbolos más directos de la memoria del desastre del Prestige.
También puede aparecer buscada como Monumento A Ferida, Monumento da Ferida, A Herida, Monumento al Prestige en Muxía, escultura del Prestige o monumento a los voluntarios del Prestige. Todas estas denominaciones hacen referencia a la misma obra, situada en el entorno rocoso de la Virxe da Barca.
El monumento fue creado por el escultor Alberto Bañuelos-Fournier e inaugurado en 2003. Su gran bloque de granito, partido por una grieta vertical, simboliza la herida abierta que la marea negra dejó en el mar, en la costa y en la memoria colectiva de Galicia.
Monumento A Ferida en Muxía
El Monumento A Ferida se encuentra en el municipio de Muxía, en la provincia de A Coruña. Su ubicación es fundamental para entender su fuerza simbólica: está junto al Santuario da Virxe da Barca, uno de los lugares más emblemáticos del litoral gallego.
El entorno combina roca, mar abierto, viento, santuario, leyenda y memoria contemporánea. En ese paisaje, la escultura aparece como una gran señal de duelo y reconocimiento, orientada hacia el Atlántico y hacia la historia reciente de Galicia.
A Ferida no debe interpretarse como un monumento decorativo. Su función es recordar una catástrofe ambiental, rendir homenaje a quienes ayudaron a limpiar la costa y advertir sobre la fragilidad del mar.
- Escultura monumental situada en Muxía.
- Ubicada junto al Santuario da Virxe da Barca.
- Obra del escultor Alberto Bañuelos-Fournier.
- Inaugurada en 2003.
- Realizada en granito.
- Altura aproximada de 11 metros.
- Peso aproximado de 400 toneladas.
- Homenaje a los voluntarios del Prestige.
El Prestige y la marea negra
El origen del Monumento A Ferida está en la catástrofe del Prestige. En noviembre de 2002, el petrolero Prestige sufrió un grave accidente frente a la costa gallega y terminó hundiéndose, provocando una enorme marea negra que afectó a Galicia y a otros tramos del litoral atlántico.
La Costa da Morte fue una de las zonas más golpeadas por el chapapote. Playas, rocas, puertos, acantilados y espacios naturales quedaron cubiertos por una capa oscura de fuel, alterando el paisaje y afectando profundamente a la vida marítima, económica y social de la zona.
Muxía quedó asociada de forma muy intensa a aquella tragedia. Por eso, la colocación de A Ferida junto a la Virxe da Barca tiene un significado especial: el monumento recuerda el daño sufrido precisamente en uno de los lugares más simbólicos del mar gallego.
Homenaje a los voluntarios
A Ferida es, sobre todo, un homenaje a los voluntarios que llegaron a Galicia para ayudar en las tareas de limpieza tras el desastre del Prestige. Miles de personas participaron en la retirada del chapapote de playas, rocas y zonas de difícil acceso.
Aquella movilización fue una de las grandes respuestas sociales de la historia reciente gallega. Personas de diferentes lugares trabajaron durante semanas y meses en condiciones duras, muchas veces cubiertas de fuel y expuestas al frío, al viento y al cansancio.
El monumento reconoce esa ayuda colectiva. No representa a una sola persona ni a una institución concreta, sino a una multitud anónima que respondió ante una emergencia ambiental y humana.
Significado de la grieta
El elemento más potente de A Ferida es la grieta que atraviesa el gran bloque de granito. Esa abertura vertical da nombre a la obra y resume su significado.
La piedra aparece como si hubiera sido quebrada por una fuerza invisible. La grieta representa la herida causada al mar, a la costa, a la economía marinera y a la conciencia colectiva de Galicia.
A través de la apertura se puede ver el Atlántico. Esta relación entre piedra rota y océano convierte el monumento en una imagen muy directa: el daño no se cuenta solo con palabras, sino que se mira a través de una herida abierta.
Una escultura de granito frente al Atlántico
A Ferida está realizada en granito, un material profundamente asociado a Galicia. La elección de la piedra refuerza la idea de permanencia, peso, memoria y resistencia.
El monumento alcanza unos 11 metros de altura y pesa alrededor de 400 toneladas. Estas dimensiones hacen que la obra tenga una presencia física muy fuerte en el paisaje de Muxía.
La escultura no se impone al entorno como un objeto extraño. Su material, su forma vertical y su relación con la roca del santuario hacen que dialogue con el paisaje atlántico de la Virxe da Barca.
Alberto Bañuelos-Fournier
El autor de A Ferida es el escultor Alberto Bañuelos-Fournier. Su obra trabaja con la piedra como materia expresiva, no solo como soporte. En este monumento, el granito se convierte en símbolo de dolor, ruptura y memoria.
La fuerza de la escultura está en su aparente sencillez. No utiliza una narración figurativa compleja ni representa escenas de la catástrofe. Basta un bloque partido para expresar la idea de una herida abierta.
Esa sobriedad hace que el monumento sea especialmente eficaz. El visitante entiende la obra de forma inmediata, incluso antes de leer cualquier explicación: algo se ha roto, algo ha quedado marcado.
Junto al Santuario da Virxe da Barca
La ubicación de A Ferida junto al Santuario da Virxe da Barca es una de sus claves. Este santuario es uno de los lugares más importantes de Muxía y un punto de gran fuerza espiritual y paisajística.
El entorno de la Virxe da Barca reúne elementos de tradición religiosa, leyendas, piedras sagradas, peregrinación y mar abierto. La escultura se suma a ese conjunto desde una perspectiva contemporánea, vinculada a la memoria del Prestige.
Así, el visitante encuentra en pocos metros dos formas de relación con el mar: la antigua, marcada por la fe, las leyendas y la devoción; y la moderna, marcada por la catástrofe ambiental y la conciencia ecológica.
A Ferida y el final del Camino
Muxía es uno de los finales simbólicos del Camino de Santiago hacia la Costa da Morte. Muchos peregrinos llegan al Santuario da Virxe da Barca después de caminar desde Santiago o desde Fisterra.
En ese contexto, A Ferida añade una lectura contemporánea al final del viaje. El peregrino no encuentra solo un santuario y un paisaje atlántico, sino también un monumento que habla de responsabilidad, daño ambiental y solidaridad.
La escultura se integra así en una experiencia más amplia: camino, mar, santuario, memoria y paisaje. Para muchos visitantes, esta combinación hace que el entorno de la Virxe da Barca sea uno de los lugares más intensos de la Costa da Morte.
Memoria ambiental de Galicia
A Ferida es uno de los monumentos más claros de la memoria ambiental de Galicia. Recuerda que la relación con el mar no es solo económica, turística o paisajística, sino también vulnerable.
El Prestige mostró hasta qué punto una catástrofe marítima puede afectar a comunidades enteras. La pesca, el marisqueo, el turismo, el paisaje y la vida diaria quedaron golpeados por una crisis que cambió la percepción del litoral.
El monumento mantiene viva esa memoria. No busca recrear el desastre, sino impedir que se olvide. Su mensaje es sencillo y exigente: recordar para que no vuelva a ocurrir.
Muxía, zona cero del Prestige
Muxía fue uno de los lugares más asociados a la catástrofe del Prestige. Las imágenes del chapapote llegando a la costa y de los voluntarios trabajando en el litoral quedaron grabadas en la memoria colectiva.
Por eso, A Ferida tiene una fuerza especial en este municipio. No está colocada en un lugar neutral, sino en un paisaje que vivió de cerca el impacto de la marea negra.
La escultura permite explicar a los visitantes más jóvenes o extranjeros qué ocurrió en 2002 y por qué el Prestige sigue siendo un episodio tan importante en la historia reciente de Galicia.
Un monumento contemporáneo en la Costa da Morte
La Costa da Morte suele asociarse a faros, naufragios antiguos, santuarios, acantilados y villas marineras. A Ferida incorpora una capa contemporánea a esa identidad.
El monumento demuestra que el patrimonio no pertenece solo al pasado lejano. También los acontecimientos recientes pueden dejar marcas materiales en el paisaje y convertirse en memoria colectiva.
En este sentido, A Ferida es una obra esencial para entender la Costa da Morte actual. Habla del mar de siempre, pero desde una herida moderna: la contaminación, la fragilidad ecológica y la respuesta ciudadana.
Curiosidades de A Ferida
Una de las curiosidades de A Ferida es su tamaño. Con unos 11 metros de altura y unas 400 toneladas de peso, es una de las esculturas públicas más imponentes de Galicia.
Otra curiosidad es que la obra no representa el Prestige de forma literal. No hay barco, petróleo ni figuras humanas. Todo el significado se concentra en una grieta abierta en la piedra.
También destaca su ubicación junto al Santuario da Virxe da Barca. La escultura contemporánea y el espacio sagrado tradicional conviven frente al mismo mar, creando un contraste muy potente.
Además, A Ferida permite ver el océano a través de la propia herida del monumento. Ese recurso visual resume de forma muy precisa el mensaje de la obra.
Cómo llegar al Monumento A Ferida
El Monumento A Ferida se encuentra en Muxía, junto al Santuario da Virxe da Barca, en la provincia de A Coruña. Puede localizarse en mapas como A Ferida, Monumento A Ferida, Monumento da Ferida, escultura del Prestige o Monumento al Prestige de Muxía.
El acceso es sencillo desde el centro de Muxía siguiendo la dirección del Santuario da Virxe da Barca. Una vez en el entorno del santuario, la escultura se reconoce fácilmente por su tamaño y su posición frente al mar.
Conviene visitar el lugar con prudencia, especialmente en días de viento fuerte o temporal. El entorno es rocoso y está muy expuesto al Atlántico.
Recomendaciones para visitar A Ferida
Para visitar A Ferida conviene dedicar tiempo al conjunto completo de la Virxe da Barca. La escultura se entiende mejor cuando se observa junto al santuario, las rocas, el mar y el paisaje abierto de Muxía.
Es recomendable leer el monumento como un lugar de memoria, no solo como una parada visual. Su significado está ligado al Prestige, a los voluntarios, al chapapote y a la conciencia ambiental de Galicia.
También es importante respetar el entorno. No se debe subir a la escultura, hacer pintadas, dejar residuos ni acercarse de forma imprudente a zonas rocosas o expuestas al oleaje.
Qué visitar cerca de A Ferida
La visita al Monumento A Ferida puede combinarse con el Santuario da Virxe da Barca, la Pedra de Abalar, la Pedra dos Cadrís, el puerto de Muxía y el paseo por el centro de la villa.
También puede incluirse en una ruta por el municipio junto con el Faro Touriñán, el Cabo Touriñán, la playa de Lourido, el Mirador de Lourido, Moraime y otros puntos de la Costa da Morte.
A Ferida es una parada imprescindible para comprender Muxía. Su valor está en la unión entre arte contemporáneo, memoria del Prestige, homenaje a los voluntarios, paisaje atlántico y conciencia ambiental.